martes, 13 de febrero de 2007

Henry Jones, Jr.



Qué voy a decir del viejo Indy.

Un mito de infancia y una especie de quimera suciamente puesta ahí delante, hasta que todo, todo, se quiebra en un rosario de realidades y fotogramas ajados. Al revisitarlos destilan tardes, ensoñaciones, ingenuidades (polvo de libros, y dibujos y planos).

Era la época de Reagan: el héroe estaba de moda, en el cine, en la televisión, en la política. Estados Unidos necesitaba salvadores que sacaran adelante la moral (esa moral americana) del país, tan machacada en los 70 por la guerra de Vietnam.

Spielberg y Lucas eran unos chavales ajenos probablemente a esta interpretación que podemos, quizá, hacer ahora del fenómeno (hay que pensar también en Star Wars, en Chuck Norris, en Rambo). Tenían la cabeza llena de tumbas, aventuras, desiertos, junglas, paisajes lejanos y terribles, en un mundo anterior (muy anterior) a la globalización y a las aerolíneas de bajo coste. Tenían mucha mano para contar historias, dólares a un chascar de dedos, y el desparpajo y escaso temor al ridículo que siempre he envidiado en los yanquis (tan niños, tan niños).

Poco más. Yo crecí con esto, como otros crecieron con las películas de vaqueros, y otros con Steve McQueen y su Triumph, y otros con el Betis o los Rolling porque sus primos eran del Sevilla y de los Beatles. Otros muchos, atentos a otro tipo de emociones, prefirieron bucear en sí mismos y en otras personas, cercanas, con pies en el suelo y alma mutua: sin persecuciones a caballo o meharis tras los nazis, sin carretillas de mina desbocadas, ni viejos y fantasiosos Fokker sobrevolando un Shanghai humeante, sin amores de pacotilla y chulería, sin piedras de Shankara y diplomáticos indios que devoraban sesos de mono, y niños, sin alcantarillas venecianas llenas de ratas y caballeros templarios enterrados (mucho antes que Dan Brown). Yo crecí con esto, y me lo creí, a veces (si no me lo hubiera creído, no habría crecido con ello). Yo siempre quise ser Indiana Jones, y lo peor (y lo mejor) es que quiero seguir siéndolo, reservadamente, condescendientemente.

No voy a hablar de la música que aún me pone los pelos de punta del enorme John Williams, ni del humor de chulo taberna con botas rotas que luego Harrison Ford supo más o menos reciclar en el gran Han Solo. Ni de la fotografía, ni de la época, ni de Sean Connery. Ni tampoco de la cuarta parte, que se estrena por cierto el 22 de mayo de 2008, de nuevo con Ford, Connery y Natalie Portman como hija del primero y nieta del segundo.

P.S. El clip es de Indiana Jones y la última cruzada (1989), dirigida por Steven Spielberg y producida por George Lucas. La escena de la persecución en sidecar, después de rescatar Indiana a su padre en el castillo austríaco de Brunwald. ¿Deberán luego buscar a Brody en Iskenderun o rescatar el diario del Dr. Jones de manos del propio Hitler en Berlín? En versión doblada en español, claro :D.

24 comentarios:

olusia dijo...

ey gracias! ya no me acordaba de este par, y eso que de pequeña me había tragado hasta la serie, ya sé que bajarme para la sobremesa. aunque mi héroe indiscutible, que siempre me empeñaba en escenificar para todos los jegos que hacíamos en el patio, no era jones sino he-man.

Miguel Marqués dijo...

¿Te llevarías un gran chasco cuando le tocaras entonces los bíceps y/o abdominales a tu primer novio no? :D

Yo también vi la serie, la quería utilizar de manual de instrucciones de mi adolescencia, con escaso éxito. Dejé de creérmela, pero me dio muy buenos ratos :)

Besos, cosaquilla.

Anónimo dijo...

Joder, parece que esté pidiendo perdón porque le gusta IJ.

Venga, sal ya del armario, eres un friki, ole! :P

Lara dijo...

Como para no pedir perdón, con la sarta de intelectualillos de medio pelo que corremos por estos campos. No es para menos. Yo no hubiera tenido huevos ni de confesarlo. Así que muy bien que me parece.

Yo era más de Sherlock Holmes.

Y eso que había cosas que se me escapaban... si lo hubiera sabido...

Pero Indy... No sé yo.

Miguel Marqués dijo...

Sherlock...

Violín, tabaco de pipa, cocaína, niebla, Londres, trenes de vapor, Watson, esgrima, pugilato, muerte, crimen, tweed, Moriarty. La Inglaterra suya, y de Phileas Fogg. ¡Qué aventura!.

El otro día en Granada, en casa de mi hermano, estuve hojeando El club de los pelirrojos, de Holmes. En fin, qué decir después de tanto sin leerlo, la linealidad, la (más o menos) previsibilidad. Igual que en las películas e historias de Indiana Jones (peor aún en éstas, a Sherlock a veces era difícil seguirle y sorprendía).

En realidad más que historias, Sherlock e Indiana venden personajes, actitudes, épocas, lugares. Es más estético que otra cosa, ¿no?

De todos modos, sí, y me retracto, soy un freak, y en cuanto estrenen la cuarta parte me compraré el cofre completo con todos los DVD (porque para entonces espero tener DVD...).

Lara dijo...

Estética siempre hay en todas partes. Pero a mí me parecían historias muy posibles y muy bien contadas, independientemente de que estuviera enamoradísima de él o no en mi tierna infancia, independientemente de la figura de héroe, las historias de Holmes me parecían verídicas, siempre me quedaba de un palmo de narices.
De lo otro no me creía una papa. Así que cuando pasé la edad de tener que agradar a mis primos (masculinísimos, insensibles, crueles y mayores que yo), lo retiré por completo de mi imaginario.

Miguel Marqués dijo...

Pues a mí los razonamientos de Sherlock me parecen, ahora, bastante poco plausibles, la verdad. A veces facilones, a veces tan improbables (porque los razonamientos se pueden tener, pero actuar en consecuencia de ellos no es tan fácil). A mí me gustaba el personaje y el ambiente. Bueno, la del perro de los Baskerville era acojonante.

En fin, Indiana Jones, como tantos otros personajes y subgéneros, son ciencia ficción y no están hechos para ser creídos a pies juntillas, fotograma por fotograma. Es que es lo típico, ¿cómo va a saltar James Bond desde ahí sin matarse? ¿cómo va a existir una secta hindú caníbal? Pues igual que el Cid conquistó Valencia estando ya muerto y Flanaghan resiste cuarenta flechazos de los chippewa sin inmutarse. Es un sistema que existe desde siempre, con sus códigos, que también hay que saber manejar (hay cosas más imposibles que otras): no se puede ver una película de gángsters en que estemos rebatiendo a cada palmo lo falsos que suenan los tiros. A eso jugamos los cándidos, como decía F.B. el otro día en la presentación de su libro, y la candidez: en última instancia, la fascinación por las cosas físicas o espirituales (reduciéndolo en IJ a lo más básico: la naturaleza, lo oculto).

No sabía que a tus primos sí les gustaba. Ahora entiendo un poco más, jeje (pero yo no soy tan así, ¿no?).

¿La épica cándida? ¿Masculina y cruel?

Pues bueno, da igual, que yo me lo paso como los monos y ya.

Anónimo dijo...

Está visto que esto es como la ópera, o el cabrales.

Sic transit gloria mundi.

Lara dijo...

No es la ciencia ficción, es qué tipo de ciencia ficción. Pero es normal, joder, nunca me entusiasmó saltar alturas, ni esquivar balas, en fin, no dije: uau.
Pero ¡yo qué sé! Cada uno con sus víctimas, ¿no?.
Y seguramente los argumentos de Holmes ahora me parecerían tal y tal, pero digo que "antes".
Yo, ahora, tampoco quiero ser Sherlock. Bueno, ya sabes. LO DE SER Y NO SER. A mí es que me gustas tú muchísimo más que Indy.
Y a mis primos les gustaba, claro, pero tío: como a todos los niños que teníamos esa edad y un solo puto canal en la tele. Luego creces y algunos dijimos: uf, menos mal que la vida no era eso. Lo de conservar el gusto de mayor ya es el traje de freak. Lo tuyo no es crueldad, no te preocupes. Si hubieras sido mi primo... cuántos gallos hubieran cantado.

Miguel Marqués dijo...

Si hubiera sido tu primo nos habríamos llevado alguna colleja.

¿Me vais a hacer llevar el traje del orgullo friki? ¿Cuánto va de Jones a Perdidos o al Betis, a los Beatles, o a la Semana Santa de Málaga o a Cortázar?

Otros dijimos: uf, qué pena que en mi vida no haya un poquito más de eso. De un "eso" adaptado a la realidad, a los tiempos claro. En fin, yo no lo conseguí, no me lo propuse, luego conocía a tipos de la edad de mi hermano que son arqueólogos (el Lopin, un tío de Linares o Valentina) y se me cae la baba (y Valentina no esquiva balas: desentierra primorosamente puntas de flecha, y las limpia con un pincel de bigote de foca, de un solo pelo).

Venga pues me pongo en traje de friki. Aficionado a tantas cosas, me quedo con todas.

Besos, mi amor.

Igor dijo...

¡hala! ¡Qué brutos los dos, por aquí!

Yo soy más de los de

¡Ven, Capitán Trueno,
haz que gane el bueno,
que el mundo está, al revés!

olusia dijo...

y las telenovelas manga? esas de samurais que se pasean por el siglo XXI marcándolo con su katana, entre soul reapers y demonios con inquietudes humanas, con haus hiphopero y graffitis como telón fondo- es eso ya freaky o aún no? que a mi me flipan

NáN dijo...

¡Qué bonitas eran las confesiones en el colegio! uno ahí, de rodillas, alardeando de lo malo, sí, sí, padre, marrepiento (no hay un solo niño en en mundo que sepa decir "me arrepiento"). Es lo único que echo de menos del bonito juego de los corderitos y el buen pastor. Los marrepentimientos tras los que te borraban los números rojos de la cuenta corriente.

Pues hale, frikis tós en cuantito decimos nuestras interioridades. Y tú la que más, Olusia, porque lo tuyo es lo que más de moda permanece. Claro que Kill Bill te redime. por la parte de las katanas.

Pero por suerte, lo somos sin el menor marrepentimiento. ¡Qué guapa era Sigrid, en su castillo del norte, aunque Crispín daba mucho juego: había para todos!

Miguel Marqués dijo...

Por cierto, que en la entrada del tema de Audioslave ya he colocado una traducción libérrima al español. Biz.

olka dijo...

kill bill es peli de culto en mi casa, cada vez que me junto con mi padre nos ponemos a repasar las escenas clave; el regalo que más le gustó de los que le hice fue la banda sonora de la peli- mi madre acabó hartísima de la dichosa "malagueña" (por mucho salero que pudiera tener)
y qué me decís de flash gordon? qué guapo era!

Miguel Marqués dijo...

Yo tenía mis favoritos en Márvel, aunque nunca me aficioné de verdad a los cómics: Thor, Iron Man, Daredevil.

Gente seria, no como ese trepamuros que iba por ahí en pijama. :)

Flash lleva un rollo kitsch que pega más para los Carnavales y tal.

Okr dijo...

Pues a mí me tira más Poirot que Holmes. Ambos eran un poco pedantes, pero el rollo psicológico de Poirot no lo tenía Holmes. El inglés iba siempre buscando pistas físicas y el belga, psicológicas, que tiene más intríngulis. Además, la adicción de Poirot a su bigote era más divertida que la de Holmes a la heroína.

Cuando sea mayor (alcalde) haré un altar a Goku, Spiderman, Goldorak, Sauron y demás amores de mi vida... snif.

robel dijo...

¡Qué de recuerdos esa época! mi plenadolescencia (adolescente viene de adolecer, del que siente dolor y sufre) Eran momentos de descubrir cosas en un mundo fascinante. Múltiples ejemplos:
mis primeras canciones de Janis Joplin,las presiones de las guerras, D.H. Lawrence, Dalí, Bob Marley, la lluvia ácida, el muro de Berlín, el hash,Gandhi,Margaret Thatcher, la búsqueda de civilizaciones perdidas, la pérdida de civilizaciones encontradas, Jardiel Poncela, Camilo José Cela, siglo XX cambalache, las meigas, el concorde, los ejecutivos agresivos, el Jazz, el blues, Luis Cernuda, Cortázar, Camarón, Chaplin, el barco de Chanquete (otra vez) y el patio de mi casa,el póntelopónselo,los satélites artificiales, mi cabeza en la luna García Márquez, Cesare Pavese, Sudáfrica, Palestina, Goyeneche,
Joaquín Sabina, Benedetti, Llosa, 007, la peseta, Borges, la ONU, la OTAN, Gadafi, los momentos Kodak, Franco Battiato, Arafat,Gorbachov, Rockefeller, Superman, Batman, Dick Tracy, IRA, ETA,Juan Pablo II, el papa Clemente, Manuel Fraga, teresa de Calcuta, Diana de Gales, Los Queen, los Monthy Pyton, el coche fantástico, el equipo A, el vhs, Woody Allen, el transistor, Miguel Indurain, Cruif, Carl Lewis, Maradona, Spielberg, Lucas, La guerra de las Galaxias, E.T., Star Trek, mi primer DNI, Saint-Exupéry, Fiat, Renault, Citroën, Opel, Seat, Trópico de Capricornio,los mecheros clipper, el boli Bic, Aldous Huxley, Elizabeth Taylor, Robert de Niro, Umberto Eco, Dustin Hoffman, Hendaya, marcar sin prefijos telefónicos,Tina Turner, Pelé, Stephen Hawking, Jacques Cousteau, Hitchkock, Quino, Michael Jordan, Edmon Rostand, John Travolta, Jomeini, Madonna, Grace Kelly, Michael Jackson, la filosofía de arrabal, Schwarzenegger, Julio Iglesias, Rock Hudson,Isaac Asimov, Kurt Kobain, sálvese quien pueda con este revoltijo, pero en fin, cada uno descubre las cosas en diferentes momentos.

Un abrazo para Miguel Jones.

NáN dijo...

Súper_héroes deBarrio.

Vuela, vuela, vuela, tú no dejes de volar. Vuela por la mañana, vuela hasta Portugal!

KV hizo una lista más pequeña, claro que como la tenía que cantar, para no olvidarla y que se quedara la guitarra sonando sola.

Yo le añado Los Cien Mil Poetas de San Luis, Los Hijos de la Noche, Los Vagabundos del Dharma, Las Balas de Tu Fusil.

Y mis héroes del pasado, que hablan del amor a la literatura y de la literatura al amor en locales imposibles en los que suena jazz, dejan fuera a las perras en celo y yo me voy convirtiendo en una estalactita que hace promesas de obligado pero doloroso cumplimiento (¿quién vendrá en el amanecer cuando nadie venga?).

Os estáis poniendo lacrimotransgénicos, lo que en todo caso podría ser bueno para los granos de maíz de las multinacionales.

Viva Killb Ill

robel dijo...

Perdón, se me fue la pelota.

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

jó, se me había olvidado una cosa. Ahora sí:

¡A mí me ha parecido genial, tierna y de lo más interesante! Me lo he pasado pipa comparando el valor del boli Bic con el Papa Nosécuántos Nimeimporta.

Yo voy a añadir 3 a mi lista de lágrimas azucaradas:

Roberto Alcázar y Pedrín:
cómo nos enseñaban a darles coscorrones a los rojos traidores a la patria. Además era fácil identificarlos: no llevaban corbata, no tenían la mirada limpia de los Caballeros del Señor... ¡y eran feos! ¡Con la porra bien fuerte en la cabeza!

Hazañas Bélicas:
No se entendía muy bien lo maravillosos que eran los nazis alemanes, según varios curas del colegio, y que luego en este tebeo fueran más tontos que el palote. ¡Ahí estaba la gracia!

Los álbumes de cromos de las chocolatinas Nestlé. Te daban dos años para completarlos. Y luego te servían para calcular al tacto lo que es un 27%.

Miguel Marqués dijo...

Rob, tu ametralladora de recuerdos y asideros ha sido una montaña rusa a esta hora 13:16, escaqueándome entre proyecto y proyecto de nuevo.

Si fuera tan feo como Sabina, le pondría música y la cantaríamos estilo cien mentiras, estilo todos menos tú, estilo guitarra lavapedestre, voz rochelambero-mayorista. Qué pelotazo, ¿no?

Pero como soy más guapo, lo dejamos para otro día.

Mi blog a ratos, sí, será, la caja de lata de debajo de la cama.

Gerardo dijo...

Cuéntenme como otro fan total de Indiana Jones. Y de hecho la tercera es mi favorita, aunque griten los puristas. Esa escena cuando Indy golpeaba a martillazos un cofre y el bibliotecario sellaba sus libros es un clásico.

Justo el otro día caché a 4 miembros de mi familia, incluyendo a mi mamá, viendo anonadados la primera de Indiana (cuando el mono se come el veneno y se muere).

Ahora, Sherlock Holmes es la neta del planeta. Cuéntenme como otro fan total también.