lunes, 19 de febrero de 2007

Estatut y carnaval: esto estaba a huevo (pim pom)




Ya tenemos Estatut, ya somos realidad nacional. Ya, ¿quiénes? ¿por qué? y, sobre todo ¿para qué?.

¿Qué es Andalucía?

Almería fue la única provincia que votó "no" al primer estatuto: los que votaron pasaban de Blas Infante, un señor que nació allí, lejísimos, a más de 12 horas de tren de la época, del que apenas habían leído en los papeles. Me gustaría saber cuál ha sido el desglose de ese resultado, ese exiguo 36,28% que nos sigue pintando de relajaítos y tranquilones.

Creo que bastante diferente. O lo espero. Los rencores, razonados, parece que se van diluyendo. La Giralda centrípeta nos reconoce, allí a lo lejos, casi con los murcianicos, como algo más que asteroide, ya somos, al menos, más que Plutón. O eso quiero creer.

Yo ya soy, con el Estatut andaluz, andaluz de la Alta Andalucía, de los del reino de Graná, montañés, oriental, seco, fronterizo.

Que no me digan que no tengo acento andaluz. Que no me pidan que baile. Que yo no cuento chistes. Que mi carné dice Sevilla, que mi fútbol dijo Betis, y mi padre dice Séneca, y mi primera novia dijo Cádiz.

Y que mis amores se bañan por Huelva con tangos, fandangos y pitos de Carnaval.

11 comentarios:

Okr dijo...

¿Qué es ser andaluz, somos un pueblo diferenciado, una realidad nacional, un algo distinto del resto de españa? ¿Es un sevillano igual que un almeriense, un cordobés, un malagueño, en habla, costumbres...? Andalucía es una realidad nacional llena de realidades nacionales, si acaso, dentro a su vez de una España llena de otras no sé cuántas realidades nacionales.

Vamos, que esto de los estatutos "nacionalizantes" es de chiste.

nán dijo...

En la Tetería de la Abuela, justo enfrente de la casa más fea y moderna de mi barrio de Malasaña, donde trabaja el filósofo Sádaba (en la casa fea, no en la Tetería), quien me dijo un día "NáN [bueno, él me dijo otro nombre] pidamos la independencia del territorio malasañí", "y que les vayan dando", añadí.

Vuelvo a empezar, que me ha dado una esterneditis: en la Tetería, uno de los pocos territorios que me acogen y que reivindico como propio, cuando llega alguien "gracioso" y resulta que es andalú, nos decimos "está sobredimensionáo".

Pero cuando alguien nos mira y nos habla con ternura, inteligencia, ganas de dejar el mundo fuera de la puerta, nos decimos "qué tierno o qué tierna" el sevillano, la vasca, el..., lo...

Vamos a darle un trato excepcional, para que vuelva, para mirarle, para verla. Para colgar su sonrisa bajo los espejos.

Pero prefiero un nacionalismo andalú que uno españó, que ya llevamos cinco siglos y solo nos ha traído desgracias.

Los nacionalismos, como las penas, cuanto más chiquitos y ridículos, mehó.

robel dijo...

No sé si debo opinar, Miguel... mira que me pones en unos apuros...
Voy a hacer una cosa: Voy a apagar el ordenador, voy a pensar en esto y mañana por la mañana te escribo mis conclusiones. Es que, a priori, mi contestación era tan triste que no podía ser verdad.
Un abrazo.

robel dijo...

Está bien. Ahí voy.

Me siento un poco abochornado por los comentarios que (con motivo del estatuto de andalucía) se están vertiendo en los medios de comunicación sobre los andaluces. Ni qué decir tiene que esa imagen que constantemente se ofrece de nosotros me lleva tocando la fibra sensible desde hace muchos años.

¿Y qué hacer cuando nosotros mismos llevamos exportando tanto tiempo los mismo tópicos, las mismas referencias culturales del andaluz salao? todos sabemos del gusto de la junta de andalucía por subvencionar a los Távora y compañía, con sus caballos y nazarenos, con sus símbolos manidos Lorquianos (habría qué ver qué pensaría Federico de todo esto)

Tengamos también en cuenta la predilección del público español (de reconocido mal gusto) por los Rafaeles Amargos (de pies rápidos y cerebros cortos y maleducados), Pozis, Peítos y demás andaluces insignes.

Algunos conocéis mi pasada afiliación política a juventudes andalucistas. También sois conscientes de cómo huí con el rabo entre las piernas al conocer la realidad nacional de la política. No es el lugar para hablar de este periodo de mi vida, pero sí de sus consecuencias:

Perdida absoluta de cualquier respeto por los discursos políticos.
Desconfianza en los líderes y, más aún, en sus cachorros formados en las secciones juveniles.
Comprender, al final, que no son las preocupaciones ciudadanas las que promueven los acontecimientos.

Esto podría parecerse a una teoría conspirativa, si no dudara de que nuestros políticos fueran capaces de llegar (desde sus burbujas) a este nivel de pensamiento.

Esta Andalucía que no mira a ninguna parte, solamente a su ombligo, no es de donde yo vengo.

Soy andaluz migrante, y en efecto, amigo Miguel, yo tampoco cuento chistes, no sé bailar sevillanas y, para más inri, estoy empadronado en Fuerteventura.
Así que el estatú, a mí, plín.

Miguel Marqués dijo...

Sí, sí, sí, Estatuto a mí plín.

Igual. La cercanía del Carnaval, del de la calle y el de las tribunas, no ha podido por menos que traerme a la cabeza a esta gente, Los Yesterday, chirigota de Juan Carlos Aragón (el carnavalero del siglo XXI) y vencedor en el certamen de 1999. Letras de comparsa para una chirigota con mucho ángel.

Yo, confianza en los políticos, la mínima. En sus juventudes, incluso menos, sí (aunque me sigan emocionando la voluntad, la frescura, incluso si bajo los adoquines buscan más parques para hacer botellón que playas). Conozco ex-líderes juveniles de izquierda que ocupan o han ocupado importantes puestos técnicos en multinacionales hoy día.

Pero entre las filas de la izquierda siempre habrá algún iluso que sea sincero en sus planteamientos solidarios e intente algo, y dé por saco, y quizá consiga algo, aunque al final lo crujan. Ilusos de esos en la derecha no los hay. Así que, aunque sea con ése planteamiento, me agarro al clavo rojo y voto izquierda, by default (y luego vemos).

Yo a veces he mirado al valle del Guadalquivir y he dicho, "¿qué es aquello que sale tanto en la tele?". Y algunos otros, más exagerados, miraban a Levante y decían, con ciertos motivos, "nosotros para allá". "Queremos tren para sacar los tomates y el mármol, y AVE para ir al médico a Alicante y no a Sevilla, que la A-92 no llegará hasta 2003".

Hacían más esfuerzos en diferenciarse que en otra cosa. Yo, en todo caso, aprovecho la pamplina del Estatuto (¿inversiones en Andalucía acordes al porcentaje que supone de la población del país (18%)? ¿"realidad nacional"?), para hablar de mi dedicación futura a vencer y convencer de que los topicazos que los andaluces se han echado a las espaldas (¡y lo que han pesado y pesan!) no son tales. Para que vean que el acento andaluz no es el de los Álvarez Quintero, son muchos(¡tantos!), que Andalucía no es María Jiménez y Julián Muñoz, ni los remedos de feria de abril por los pueblos de todo el sur, ni siquiera es Reincidentes y Alejandro Sanz, ni el Banderas con su bastón de cofrade. Son esas cosas, sí, pero tantas otras más, tantas.

Somos, si acaso, unos cuantos tíos viviendo entre la playa y el monte, mirando más o menos al sur, entre dos continentes y dos mares, con pasados en común, cercanía más o menos geográfica y un futuro posiblemente parecido.

Vamos, que a partir de uno de estos días me declaro andaluz limítrofe, pero más de éste lado de la frontera, que de aquél (que me tentó). Los almerienses se parecen más a los murcianos que a un señor de Coria del Río, eso va de soi, pero, ¡ah! yo no soy almeriense. Apenas soy nada ahora, lavapedestre por préstamo y zarzalejeño por amor.

Lara dijo...

Muy bien, amigos: se me ponen los pelos como escarpias cuando os leo, porque la vena de raíz es la vena.
Pero qué hostias tener que estar todo el día diciendo lo que somos y lo que no somos, como si fuéramos algo. ¿Les pasa a los demás? ¿A los otros? (Quitando a los subsaharianos y a otros de allá arriba, de donde la novia de Roberto.) ¿Les pasa? Siempre exculpándonos, cago en la leche, con lo que nos gusta el sol, a algunos, y con lo que les gusta la lluvia, a otros. Así vamos creciendo, esquizofrénicos perdíos.

Okr dijo...

Y todo esto de dónde sale... ¿qué es eso del nacionalismo andaluz? ¿quién se lo ha inventado? Es inevitable que desarrollemos un sentimiento tribal. Yo contra ti, nosotros contra vosotros, mi barrio contra el tuyo, mi ciudad contra la tuya, mi comunidad contra la tuya, mi país contra el tuyo... Me diferencio del otro y de ahí al enfrentamiento hay un paso. Es inevitable, digo, pero hay sentimientos nacionalistas que son más naturales que otros. El andaluz es un engaño que los políticos se han inventado para no ser menos ante los "otros" nacionalismos. ¿Cuándo ha tenido fuerza este nacionalismo andaluz? Son cuatro gatos y mejor así. Nan decía que prefería los nacionalismos pequeños y ridículos. Yo dudo que muchos y pequeños signique que sean inofensivos. Suena a antiguo, a facha, decir que es mejor un nacionalismo único, pero está claro que evita confrontaciones. Prefiero un nacionalismo universal (ser ciudadano del mundo...) a mil nacionalismos dispuestos a darse codazos unos a otros por llevarse las migajas, que enarbolan banderas recién cosidas para gritar con ellas que ellos también son pueblo y que por eso exigen bla bla bla.

Y lo peor es que los grandes partidos se aprovechen de estos nacionalismos para fardar de modernos, para hacer estatutos a tutiplén, porque sus "pueblos" también son realidades nacionales y no van a ser menos y mirad como nos lo curramos y defendemos los intereses de nuestro pueblo andaluz... Ellos se inventan ese interés y la gente... pasa de ir a votar, claro, porque ni les va ni les viene.

Y si el objetivo es confederar el país encubriéndolo en nacionalismos, unos reales y otros ficticios, pues que conmigo no cuenten.

Y Miguel, si crees que en la izquierda hay idealistas y en la derecha no, creo que te equivocas. En ambos bandos sigue habiendo gente que se chupa el dedo. Ahora, con el tiempo la realidad les demuestra que todo es un montaje y que estar ahí es ser un actor más con intereses personales y a los demás que les den. En mi época de periodista universitario me moví con juventudes y nuevas generaciones. En ambos grupos había gente que se creía lo que decía, y estaban convencidos de que sus ideas eran las buenas. También, y ya con 20 añitos, los había que estaban allí para beneficiarse y para aprovecharse del impulso de los que (todavía) tenían ideología.

Jo, cómo me enrollo. :)

Miguel Marqués dijo...

Sí, claro que hay idealistas hasta en botica, aunque teóricamente el idealismo esté más relacionado con el progresismo (aunque Hitler e Isabel la Católica fueran unos grandes idealistas, de malas ideas, a esos no me refiero.). En la misma palabra está la clave, el idealista intenta progresar hacia algo que aún no existe, que es aún una idea. Con esto nos quitamos a los reaccionarios y los conservadores de principios.

Y puestos a hablar de progresismos, prefiero los de izquierda a los de derecha, los progresismos de corte social a los de corte ultraliberal. Entiendo que los ilusos de izquierda son más, y más creíbles (e ilusionantes) que los de derecha. Los ilusos de izquierda creen en algo que a mí me gusta imaginar. Y el iluso de derecha liberal cree (realmente) que el capitalismo financiero hará que los recursos y bienes rezumen de arriba a abajo, desde las cúspides de las multinacionales y los sueldos multimillonarios de los CEOs a los populachos currelas del primer, segundo, tercer mundo. Y yo eso no me lo creo. No se lo creen ni ellos.

Por eso, digo, me agarro al clavo rojo de los ilusos de izquierda (cuando me da por agarrarme a algo, que nadando libre en la mar salada no va tan mal, siempre que no sea en el Ártico y con un paquebote hundido creando efecto vórtice bajo mis pies).

Con respecto al nacionalismo, creo que Andalucía no cumple la mitad de los criterios que tradicionalmente, y desde los nacionalismos románticos del XIX, debe cumplir un "grupo de peña" para ser considerada una nación.

Yo como lingüista creo que el concepto clásico de nación y de pueblo está indefectiblemente unido al del idioma.
Nos juntamos entre quienes nos entendemos. Y lengua común no tenemos en Andalucía, ni siquiera tenemos dialecto, en todo caso, una variante lingüística formada por múltiples dialectos con características similares.

Tampoco Andalucía ha sido nunca un ente autónomo, hasta la democracia. La Bética, incluía gran parte de la península. Al-Andalus era la península. Hasta fechas tan tardías como 1776, los mapas mostraron siempre dos regiones en el sur de España: Andalucía y Granada.

Luego, tras la caída de Amadeo de Saboya y la Revolución Gloriosa de 1868, en uno de los primeros intentos constituyentes, la carta magna non-nata de 1873 reconocía dos estados federados: Andalucía Alta y Andalucía Baja.

Más tarde, la fallida Constitución Federal de Antequera de 1883 (que era enormemente progresista) propuso una gran Andalucía que incluiría a las actuales Badajoz y Murcia y enarbolaría una bandera de bandas roja, verde, blanca y negra. La capital de esta Andalucía habría sido Antequera.

Por fin, la Asamblea de Ronda en 1918 sentó las bases y los símbolos de la Andalucía autonómica que conocemos hoy. Durante la II República, en el congreso de Córdoba de 1933 se intentaron definir los principios del que iba a ser primer estatuto de autonomía para Andalucía, con un claro enfrentamiento del andalucismo unitario de Blas Infante y el orientalista. Todo terminó con el abandono de la asamblea por parte de los representantes de Jaén, Granada y Almería y la abstención de los de Málaga.

Con la restauración de la democracia, de nuevo hubo una iniciativa de autonomismo de la Andalucía Oriental a manos de la UCD granadina (por lo cuál se la tachó de reaccionario y antiinfantista: quién sabe si estarían detrás los del divide y vencerás, como ha ocurrido también en Valencia, donde falangistas y blaveristas se han manifestado juntos contra el imperialismo catalán). Almería votó "no" al estatuto, pero maniobras administrativas desestimaron este resultado.

Hoy día se ha votado un nuevo Estatuto, con mucho apoyo pero una escasa participación, síntoma como dice Okr, de que la gente sencillamente, pasa de estatutos y de política.

En fin, todos estos datos históricos recabados sólo para dar a entender que el concepto de nacionalismo andaluz es muy relativo. Las razones y sentimientos de cada uno, son tema aparte.

Yo no creo en un nacionalismo andaluz, sí en una Andalucía sinónimo de Sur, formada por varias Andalucías sinónimo de norte, este, oeste, sur, arriba, abajo, izquierda y derecha, de canto o a la volcaílla, a coscoletas o cucurumbillos.

Y por supuesto, todo lo anterior, desde que mencioné el concepto de nación y los primeros nacionalismos del XIX, cobra sentido sólo para quien dé algún sentido al nacionalismo en sí.

Porque la pregunta pertinente es si ese nacionalismo clásico, de raíces decimonónicas, y basado en etnia, idioma o en religión, tiene algún sentido en el siglo XXI.

Miguel Marqués dijo...

Perdonad por el rollaco :D

Gerardo dijo...

¡Viva Andalucía! ¡Viva España!

Y Miguel, te he devuelto al fin el favor y publiqué en mi blog una traducción dedicada a vuestra ilustre persona. De Carver, nada más y nada menos.

Disculpas anticipadas dado que el texto perdió el formato y mucho de la versificación al pasarlo al blog; luego te lo mando en archivo de Word si quieres.

Abrazos a todos/todas,

Miguel Marqués dijo...

Diache, Gerardo, honrado quedo.

Ya la leí y te dejé una notita en Malverde (ese decano de los blogs enormes).

Abrazos,
Mikhail